Durante el Mes de la Herencia Hispana, la celebración de nuestras raíces también abre una oportunidad para hablar de prevención de las enfermedades para millones de latinos en los Estados Unidos.
Miami, FL. Lunes 2 de noviembre de 2026. Del 15 de septiembre al 15 de octubre, Estados Unidos celebra el Mes de la Herencia Hispana, una oportunidad para reconocer el aporte cultural, económico y social de una comunidad que forma parte esencial del presente y el futuro del país. Pero hablar de la comunidad hispana también implica abordar un patrimonio menos visible: nuestra salud y los hábitos que transmitimos de generación en generación.
Los hispanos presentan una paradoja interesante. En 2023, su esperanza de vida al nacer fue de 81,3 años, frente a 78,4 años para la población estadounidense en general. Sin embargo, enfermedades como el cáncer, las afecciones cardíacas, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes se encuentran entre sus principales causas de muerte.
El desafío, por lo tanto, no consiste solamente en vivir más años, sino en hacerlo con una mejor calidad de vida.
Diabetes: una amenaza silenciosa
La diabetes merece particular atención. La actualización estadística 2026 de la American Heart Association muestra que, entre los adultos hispanos de 20 años o más, el 11,7% de los hombres y el 14,3% de las mujeres tenían diabetes diagnosticada en datos correspondientes a 2021-2023. A esto se sumaban personas que tenían la enfermedad sin saberlo.
La prediabetes representa otra importante señal de alerta. Se produce cuando los niveles de glucosa son superiores a lo normal, aunque todavía no hayan alcanzado los valores utilizados para diagnosticar diabetes tipo 2.
No se trata de generar temor, sino de comprender que conocer nuestros números —glucosa, presión arterial, colesterol y peso— puede ser una poderosa herramienta de prevención.
Cuidar también el corazón
La salud cardiovascular constituye otro de los grandes retos. La presión arterial elevada aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, y muchas personas pueden padecerla sin experimentar síntomas evidentes. En Estados Unidos, casi la mitad de los adultos tiene presión arterial alta, según datos actualizados por los CDC en 2026.
En la población hispana existe además un desafío relacionado con su control. Datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos indican que los adultos hispanos con hipertensión han mostrado una menor probabilidad de tener su presión arterial controlada que el conjunto de adultos estadounidenses que padecen esta condición.
Por eso, esperar a sentirse mal para visitar al médico puede ser una estrategia peligrosa. Los controles periódicos permiten descubrir factores de riesgo cuando todavía existe tiempo para actuar.
No existe una única “salud hispana”
También debemos evitar considerar a los más de 60 millones de hispanos de Estados Unidos como una población homogénea. Cubanos, mexicanos, puertorriqueños, colombianos, venezolanos, argentinos, dominicanos, centroamericanos y otras comunidades tienen historias, costumbres, alimentación y perfiles de salud diferentes.
Esto es especialmente visible en el sur de Florida, una de las regiones con mayor diversidad latinoamericana del país.
A esas diferencias se agregan factores sociales. En 2024, aproximadamente 83% de los hispanos tenía cobertura de seguro médico, frente al 92% de la población estadounidense total. La falta de cobertura puede dificultar el acceso regular a servicios preventivos y atención médica.
