Miami, FL, 13 de mayo de 2026. Desde cereales azucarados hasta Pop-Tarts y otros pasteles, muchos de los alimentos que los estadounidenses suelen consumir a primera hora de la mañana no son óptimos para la salud. Sin embargo, según una nueva investigación, un alimento tradicional del desayuno podría ayudar a proteger el cerebro, y no, no es el café. Son los huevos.
El nuevo informe, publicado recientemente en el Journal of Nutrition, proviene de investigadores de la Universidad de Loma Linda, quienes siguieron a 39.498 participantes durante más de 15 años. Su estudio descubrió que el consumo regular de huevos podría estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
El beneficio parece ser significativo. Pero para obtener el máximo beneficio, es necesario incorporar los huevos a la dieta diaria, no solo como parte del desayuno del sábado. El estudio encontró que quienes consumían al menos un huevo al día, al menos cinco días a la semana, reducían sus probabilidades de desarrollar Alzheimer hasta en un 27%.
Consumir al menos un huevo de dos a cuatro veces por semana redujo el riesgo de Alzheimer en un 20%. Incluso el consumo ocasional de huevos, como de una a tres veces al mes, tuvo un impacto, ya que se asoció con una reducción del 17% en el riesgo de Alzheimer.
«En comparación con no consumir huevos, comer al menos cinco huevos por semana puede disminuir el riesgo de Alzheimer», afirmó la Dra. Joan Sabaté, profesora de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda e investigadora principal del estudio, según Science Daily.
Sabaté explicó que los huevos son esenciales para la salud cerebral por varias razones. En primer lugar, contienen colina, importante porque permite al cuerpo producir acetilcolina y fosfatidilcolina, compuestos que contribuyen a la memoria y la comunicación entre las células cerebrales. Los huevos también contienen luteína y zeaxantina, que se han relacionado con el rendimiento cognitivo y menores niveles de estrés oxidativo.
Asimismo, los ácidos grasos omega-3, presentes principalmente en las yemas de huevo, son clave para mantener la función de los receptores de neurotransmisores. Según el informe publicado, la vitamina B12, que también se encuentra en las yemas de huevo, «desempeña un papel multifacético en la función cerebral».
Fuente: Fast Company
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