Miami, FL, domingo 28 diciembre de 2025. Cada 27 de diciembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias, una fecha impulsada por la United Nations con el objetivo de reforzar la conciencia sobre la importancia de estar preparados frente a futuras crisis sanitarias. Esta jornada invita a gobiernos, instituciones de salud y ciudadanos a reflexionar sobre las lecciones aprendidas y la necesidad de actuar con anticipación.
Las epidemias no son un fenómeno nuevo, pero su impacto en un mundo globalizado puede ser rápido y devastador. La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia las debilidades de muchos sistemas de salud, así como la importancia de la prevención, la coordinación internacional y la información confiable. Prepararse no significa generar alarma, sino invertir en prevención, educación y capacidad de respuesta.
Uno de los pilares de la preparación ante epidemias es el fortalecimiento de los sistemas de salud. Contar con infraestructura adecuada, personal capacitado, acceso a medicamentos y protocolos claros permite responder con mayor eficacia ante brotes infecciosos. La vigilancia epidemiológica y el intercambio de información entre países también resultan esenciales para detectar amenazas de manera temprana.
La educación de la población cumple un rol clave. Promover hábitos como el lavado frecuente de manos, la vacunación, el uso responsable de antibióticos y la consulta médica oportuna ayuda a reducir la propagación de enfermedades. Asimismo, combatir la desinformación es fundamental para evitar el pánico y fomentar conductas responsables.
Desde el plano individual, la preparación también comienza en casa. Mantener un estilo de vida saludable, fortalecer el sistema inmunológico, seguir recomendaciones médicas y confiar en fuentes oficiales de información contribuye a una comunidad más resiliente. La salud pública no depende solo de decisiones gubernamentales, sino también del compromiso colectivo.
El Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias nos recuerda que la prevención salva vidas y que la inversión en salud es una inversión en estabilidad social y económica. Aprender del pasado, actuar en el presente y planificar el futuro es la mejor estrategia para enfrentar los desafíos sanitarios que puedan surgir.
Estar preparados hoy es proteger la salud de mañana.
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