Miami, FL, sábado 7 de noviembre de 2026. El café es una de las bebidas más consumidas en Estados Unidos y numerosos estudios han asociado su consumo moderado con beneficios para la salud. Sin embargo, una nueva investigación advierte que algunos de los ingredientes utilizados para mejorar su sabor podrían estar convirtiendo esta bebida en una fuente inesperada de calorías.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tufts, publicado en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, encontró que las calorías que los estadounidenses obtienen diariamente del café aumentaron casi un 40% entre 2003 y 2018, a pesar de que la cantidad de café consumida se mantuvo relativamente estable.
Los investigadores analizaron información nutricional de aproximadamente 30.500 adultos estadounidenses y descubrieron que el aporte calórico promedio del café pasó de 43 a 60 calorías diarias.
El principal responsable de este incremento fue la creciente utilización de cremas no lácteas, conocidas comercialmente como non-dairy creamers, que superaron al azúcar y a la leche tradicional como fuente de calorías añadidas al café.
¿QUÉ CONTIENEN ESTAS CREMAS?
Aunque suelen comercializarse como alternativas a los productos lácteos, muchas cremas para café contienen aceites vegetales, azúcares añadidos, grasas saturadas, saborizantes y emulsificantes.
Algunas variedades también incluyen edulcorantes artificiales y estabilizantes que permiten mejorar su textura y prolongar su conservación.
Los especialistas advierten que el consumo frecuente de productos con cantidades elevadas de azúcar y grasas saturadas puede contribuir al aumento de peso y a problemas metabólicos.
No obstante, no todas las cremas no lácteas tienen la misma composición. Existen opciones sin azúcares añadidos y con listas de ingredientes más sencillas. Además, las investigaciones sobre determinados aditivos todavía no permiten establecer que causen directamente enfermedades.
LOS BENEFICIOS DEL CAFÉ
Diversas investigaciones han asociado el consumo habitual de café con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y determinadas afecciones hepáticas.
Estos posibles beneficios se relacionan con los compuestos antioxidantes y antiinflamatorios presentes naturalmente en los granos de café.
Sin embargo, agregar cantidades importantes de azúcar o grasas saturadas puede disminuir las ventajas nutricionales de la bebida.
¿CUÁL ES LA ALTERNATIVA MÁS SALUDABLE?
Los especialistas recomiendan prestar atención a las etiquetas nutricionales y reducir progresivamente la cantidad de ingredientes añadidos al café.
Entre las alternativas se encuentran la leche tradicional y las bebidas vegetales sin azúcar, especialmente la leche de soja, que puede aportar proteínas y nutrientes cuando está fortificada.
También aconsejan acostumbrar gradualmente el paladar a sabores menos dulces, una estrategia que puede facilitar la reducción del consumo diario de azúcar.
La conclusión es sencilla: el café puede formar parte de una alimentación saludable, pero lo que agregamos a cada taza también importa.
