Miami, FL, 29 de julio de 2025. Un nuevo estudio clínico publicado por The Journal of the American Medical Association y presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) demuestra que cambios en el estilo de vida pueden mejorar la función cognitiva en adultos mayores con riesgo de deterioro mental.
El estudio, llamado U.S. POINTER, evaluó durante dos años a personas mayores que adoptaron rutinas enfocadas en ejercicio físico, alimentación saludable, estimulación cognitiva y monitoreo de salud.
Los resultados muestran que ambos grupos del estudio —uno con un enfoque estructurado y otro más autodirigido— experimentaron mejoras en sus capacidades cognitivas. Sin embargo, los beneficios fueron mayores en el grupo que siguió una rutina más intensa y con mayor supervisión. Este grupo realizaba ejercicios aeróbicos de 30 a 35 minutos, cuatro veces por semana, sumado a sesiones de fuerza y flexibilidad. Además, incluía actividades mentales como entrenamientos digitales y participación en actividades sociales, y seguía una dieta MIND, rica en vegetales de hoja verde, frutas, granos integrales, aceite de oliva y pescado.
El estudio también reveló que estas mejoras cognitivas se dieron independientemente del sexo, la etnia, la genética o la salud cardiovascular de los participantes. Esto resalta el impacto positivo que hábitos saludables tienen sobre la salud cerebral, incluso en quienes podrían enfrentar barreras biológicas.
El éxito del programa ha motivado a extender la investigación durante cuatro años más, con una inversión adicional de más de 40 millones de dólares por parte de la Asociación de Alzheimer. Este seguimiento permitirá analizar a largo plazo la relación entre estilo de vida y prevención del deterioro cognitivo.
Como destacó la investigadora principal Laura D. Baker: incluso pequeños cambios sostenidos en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en la salud cerebral a medida que envejecemos.
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