La psoriasis puede aparecer en cualquier etapa de la vida. No discrimina y no tiene una sola forma de presentarse.
Personas de todo el mundo se unen constantemente a una conversación muy necesaria: hablar sobre la psoriasis. La finalidad es crear conciencia, ofrecer información clara y darle voz a millones de personas que conviven con esta condición cada día. La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta aproximadamente al 2% de la población mundial. Puede parecer una cifra menor, pero en realidad representa a millones de pacientes que, además del impacto físico, también enfrentan consecuencias sociales, emocionales y hasta profesionales.
La psoriasis no se “pega”, es un mito
La psoriasis puede aparecer en cualquier etapa de la vida. No discrimina y no tiene una sola forma de presentarse. Aunque existen dos momentos donde suele ser más frecuente: en la juventud y en etapas más avanzadas de la adultez. Algo importante para repetir una y otra vez — porque todavía hay mucha desinformación — es que NO es contagiosa. Muchas personas todavía creen que “se pega”, y ese mito no sólo es falso, sino que contribuye a la discriminación y al aislamiento que algunos pacientes han vivido y siguen viviendo. La psoriasis tiene un componente genético. Cerca de un tercio de quienes la padecen tiene familiares directos con la condición, lo que demuestra que la carga hereditaria es un factor determinante.
Las manifestaciones de la psoriasis pueden variar de una persona a otra. Hay quienes presentan placas escamosas, irritación o descamación en zonas como los codos, las rodillas o el cuero cabelludo. También puede afectar otras áreas más sensibles, y en casos más complejos puede comprometer las articulaciones. De hecho, hasta un 30% de los pacientes puede desarrollar artritis psoriásica, una condición que genera dolor, inflamación, rigidez y limitación de movimiento. Además, existen factores que pueden actuar como “gatillo” o desencadenantes: el estrés es uno de los más frecuentes, pero también influyen el tabaquismo, la obesidad, ciertos medicamentos y algunos factores ambientales.
El acompañamiento psicológico es fundamental
Lo interesante es que la psoriasis, más allá de ser una enfermedad física, tiene un enorme impacto emocional y social. Muchas personas con psoriasis se sienten observadas, se sienten juzgadas y a veces evitan usar ropa que deje ver las lesiones, evitan actividades sociales, actividades al aire libre o simplemente dejan de vivir algunas experiencias por miedo al prejuicio. La salud mental es una parte clave del manejo de esta condición, y por eso el acompañamiento psicológico, el apoyo familiar y un entorno empático hacen una gran diferencia.
A lo largo de la historia, la psoriasis pasó de ser una enfermedad estigmatizada y con tratamientos limitados a contar hoy con terapias eficaces, seguras y sumamente personalizadas. La medicina ha avanzado mucho, y eso se refleja en la calidad de vida de los pacientes. La fototerapia, ciertos fármacos sistémicos y, en especial, los tratamientos biológicos han marcado un antes y un después. Estas terapias buscan bloquear mecanismos específicos de la inflamación, logrando resultados sostenidos en el tiempo y reduciendo notablemente los síntomas. Cada paciente es un caso único, y por eso la consulta médica con especialistas es tan importante: para encontrar el tratamiento más adecuado en cada etapa.
Ayudar a recuperar el bienestar integral
Hoy, el objetivo ya no es solamente “disminuir las placas” o reducir el picor. La meta de la medicina moderna es ayudar a recuperar el bienestar integral: físico, emocional y social. Vivir con psoriasis no debe limitar el potencial de nadie. Con información, manejo adecuado y acompañamiento, las personas pueden vivir plenamente.
Por eso este Día Mundial de la Psoriasis es una oportunidad para recordar algo esencial: la empatía cura tanto como la medicina. Hablar, preguntar, aprender y derribar estigmas es parte fundamental del proceso. La investigación científica continúa avanzando, pero como comunidad también tenemos que avanzar en cultura, información y apoyo emocional. El lazo con la salud no se trata sólo del cuerpo; se trata de todo lo que nos pasa como seres humanos.
Hoy más que nunca, el llamado es a informarnos, a acompañar, a generar conciencia y a promover espacios de comprensión. La psoriasis no define a quienes la padecen. Pero nuestra actitud ante ellos sí define qué clase de sociedad somos.
Fuente: Academia Española de Dermatología y Venereología
Foto: www.freepik.com

