Miami, FL. 29 de julio de 2026.
Una nueva investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición reveló que el 80 % de los alimentos comercializados para niños de entre 6 y 36 meses en Estados Unidos son ultraprocesados, mientras que casi la mitad de estos productos no cumple al menos uno de los criterios nutricionales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para este grupo de edad.
El estudio, liderado por Erin Hudson, investigadora posdoctoral del Hospital Infantil de Los Ángeles, analizó 2.783 productos disponibles en 21 supermercados de Austin, Texas. El objetivo era conocer qué opciones encuentran los padres al momento de comprar alimentos para sus hijos pequeños. Los resultados mostraron que la gran mayoría de los productos pertenecen a la categoría de alimentos ultraprocesados y que muchos contienen niveles elevados de azúcar, sodio o grasas saturadas, características que no siempre son evidentes para los consumidores al observar el empaque.
Según el Modelo de Perfil Nutricional y Promoción de la OMS, los alimentos destinados a niños entre los 6 y 36 meses no deberían contener azúcares añadidos, edulcorantes artificiales ni concentrados de jugo de frutas, además de limitar el contenido de sodio y grasas saturadas. Sin embargo, la investigación encontró que los productos que excedían las recomendaciones sobre azúcar tenían cuatro veces más probabilidades de ser ultraprocesados.
Entre los alimentos con mayor contenido de azúcar figuraban las bolsas de puré de frutas y las barras de avena. En tanto, algunos platos listos para consumir, como macarrones con queso y salchichas de pavo, presentaban altos niveles de sodio y grasa, mientras que ciertos pasabocas de mantequilla de maní concentraban sodio, grasa y una elevada cantidad de calorías. Los investigadores señalaron que estas características también estaban presentes en algunos productos comercializados como orgánicos.
Los expertos advierten que el problema no radica únicamente en el contenido nutricional de estos alimentos, sino en que suelen reemplazar opciones más saludables dentro de la alimentación infantil. Jane Houlihan, directora de investigación de Healthy Babies Bright Futures, explicó que un niño que consume con frecuencia snacks, yogures endulzados, galletas o barras procesadas probablemente dejará de consumir alimentos como verduras, legumbres, cereales integrales y frutas frescas.
La investigación destaca que los primeros 1.000 días de vida son una etapa fundamental para el crecimiento, el desarrollo cerebral y la salud futura. Además, durante la primera infancia se forman las preferencias alimentarias que pueden mantenerse durante toda la vida. Una exposición frecuente a alimentos muy dulces o altamente procesados podría favorecer la preferencia por sabores artificiales y dificultar la aceptación de alimentos naturales y ricos en nutrientes.
Marissa Burgermaster, profesora de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Texas en Austin y coautora del estudio, afirmó que los niños pequeños no necesitan consumir productos específicos del pasillo de alimentos infantiles una vez pueden masticar. Según la especialista, pueden comer los mismos alimentos saludables que consume el resto de la familia, siempre que se adapten a su edad mediante cortes o preparaciones adecuadas.
Como parte de la investigación, los científicos evaluaron la composición nutricional de cada producto y la compararon con el sistema de clasificación NOVA, que divide los alimentos según su grado de procesamiento. Los alimentos ultraprocesados pertenecen al cuarto grupo de esta clasificación y suelen contener ingredientes industriales como conservantes, emulsionantes, colorantes, saborizantes, potenciadores del sabor y azúcares, grasas o sales modificadas para mejorar el sabor y prolongar la vida útil.
Los resultados también coinciden con investigaciones previas que han encontrado una alta presencia de aditivos en alimentos para bebés y niños pequeños. Estudios recientes han señalado que más del 70 % de estos productos contienen ingredientes que investigaciones emergentes relacionan con inflamación y alteraciones del microbioma intestinal.
Mientras las autoridades estadounidenses avanzan en nuevas regulaciones para el etiquetado frontal de los alimentos —que por ahora no incluirían los productos dirigidos a menores de cuatro años—, los especialistas recomiendan a los padres leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales y las listas de ingredientes. También aconsejan limitar el consumo de jugos concentrados, evitar productos con azúcares añadidos y priorizar, siempre que sea posible, alimentos frescos preparados en casa, acompañados de frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y grasas saludables apropiadas para la edad del niño.
