Miami, FL, miércoles 16 de septiembre de 2026. La revolución de los medicamentos para bajar de peso está creando un mercado paralelo que comienza a llamar la atención de algunas de las mayores compañías de salud y cadenas de farmacias de Estados Unidos.
Haleon, fabricante de marcas como Advil, TUMS y Biotène, está desarrollando una estrategia específicamente dirigida a las personas que utilizan medicamentos GLP-1, aprovechando las nuevas necesidades que aparecen alrededor de estos tratamientos.
Medicamentos como Wegovy, de Novo Nordisk, y Zepbound, de Eli Lilly, han transformado el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios gastrointestinales como náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, dolor abdominal o cólicos.
Ahí aparece una nueva oportunidad comercial.
Haleon trabaja con CVS Pharmacy para colocar determinados productos de venta libre no solamente en sus pasillos tradicionales, sino también en espacios especialmente organizados para consumidores de GLP-1. Según la compañía, esta estrategia de doble ubicación produjo durante el primer trimestre un aumento promedio de 24% en las ventas por tienda de esos productos.
CVS confirmó que ha ampliado su selección y destacado productos propios y de marcas nacionales destinados a facilitar el manejo de efectos secundarios asociados con estos tratamientos. Haleon también ha mantenido conversaciones con Walmart y Target sobre su estrategia, aunque no se han divulgado resultados de esas negociaciones.
El fenómeno puede ser apenas el comienzo.
Según datos de Gallup citados por Reuters, alrededor del 11% de los estadounidenses utiliza medicamentos GLP-1 para bajar de peso. A medida que aumenta esa población, también crece potencialmente la demanda de productos y servicios complementarios.
La pérdida de masa muscular es otra preocupación que está generando investigación. Scholar Rock, por ejemplo, estudia un medicamento dirigido a preservar músculo durante la pérdida de peso, dentro de una carrera en la que participan numerosas compañías.
Todo esto muestra cómo los GLP-1 están comenzando a modificar mucho más que el mercado farmacéutico.
Farmacias, empresas de salud de consumo, plataformas de telemedicina y desarrolladores de nuevos tratamientos están buscando posicionarse alrededor de un paciente que puede necesitar acompañamiento durante períodos prolongados.
La gran oportunidad económica de los GLP-1, por lo tanto, podría extenderse mucho más allá de vender el medicamento.
Alrededor de cada paciente está comenzando a formarse un nuevo ecosistema de productos, servicios y tratamientos complementarios. Y la industria de la salud ya está compitiendo por ocupar ese espacio.
