Miami, FL, 17 de enero de 2026. Los países de América Latina y el Caribe han venido invirtiendo en la transformación digital de sus sistemas de salud y aprendiendo unos de otros sobre lo que funciona en salud digital.
Las estrategias de salud digital son condiciones necesarias, no suficientes. Las estrategias de salud digital y sus hojas de ruta contribuyen a marcar rumbo y legitimar la inversión, pero por sí solas no transforman el sistema. América Latina y el Caribe ha venido haciendo grandes avances con respecto al desarrollo de estrategias nacionales de salud digital y, a la fecha, 16 países cuentan con una. Ya es hora de implementarlas y para eso se requiere fortalecer capacidades, financiamiento predecible y mecanismos de seguimiento, entre otros.
La transformación digital en salud como un maratón: sin prisa, pero sin pausa. La hoja de ruta se corre como un maratón: avanzar a ritmo sostenido, sin esprints que pueden generar rechazos, ni pausas que enfrían el impulso. Toca iterar en ciclos cortos, aprender de cada etapa y adaptarse, pasar de un enfoque de digitalización de los servicios a un enfoque de lo “digital en la salud”, donde la tecnología y los datos se incorporarán progresivamente al modelo de prestación y gestión de la salud.
El compromiso y el liderazgo político son el ancla. Cuando las autoridades respaldan públicamente, priorizan recursos y protegen la continuidad, se avanza más expedido en el maratón de la transformación digital. Sin esta ancla, los esfuerzos digitales quedan fragmentados y pueden ser vulnerables a cambios de humor presupuestario.
La gobernanza efectiva equilibra tecnología, procesos y práctica clínica. No basta contar con buenas tecnologías e innovaciones: la mayoría de los procesos de transformación digital no fracasan por fallas tecnológicas, sino por la falta de actualización de los procesos clínicos y el rechazo del personal de salud. Por ello, una gobernanza sólida en la transformación digital debe asegurar que las innovaciones tecnológicas se integren en las prácticas clínicas y que los profesionales reconozcan su valor. Para facilitar este proceso, es fundamental invertir, de forma sistémica e intencional, en la capacitación –promoviendo modelos de competencias distintas para perfiles diversos– y en la gestión del cambio.
La gestión del cambio empieza por entender qué se percibe como amenaza. Al introducir innovaciones tecnológicas, los profesionales pueden sentir que los cambios implican, por ejemplo, un aumento de la carga administrativa, pérdida de autonomía o mayor vigilancia. Por ello, al diseñar programas de gestión del cambio, lo clave es identificar quiénes perciben los cambios como una amenaza y por qué. Esa comprensión es la base para involucrarlos en el diseño y la adaptación de las soluciones digitales, así como para comunicar de forma efectiva los cambios.
Estas son las principales lecciones de un reciente intercambio regional sobre salud digital que reunió en Chile a equipos directivos y técnicos de los ministerios de salud de Argentina (Provincia de Buenos Aires), Chile, México y República Dominicana, en el cual se discutieron hojas de ruta de transformación digital de los sistemas de salud y estrategias de interoperabilidad, sus resultados y perspectivas futuras.
Con el apoyo del Fondo Español para América Latina y el Caribe (SFLAC, por sus siglas en ingles) y del Fondo Japonés para el Desarrollo de Políticas y Recursos Humanos (PHRD, por sus siglas en ingles), este programa intensivo de una semana mostró cómo el aprendizaje entre pares y el intercambio de experiencias pueden sostener la transformación digital en salud en América Latina y el Caribe, al acortar la curva de adopción, reducir los costos de error y facilitar la implementación de soluciones efectivas.
Al poner sobre la mesa sus experiencias, desafíos y soluciones, los países reforzaron sus capacidades para avanzar en sus hojas de ruta y mejorar la atención sanitaria, sentando las bases para sistemas más integrados, resilientes y centrados en el paciente.
Fuente: Banco Mundial
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