Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo. Según la Federación Mundial del Corazón, provocan más de 20,5 millones de muertes cada año, una cifra que convierte a la prevención y al cuidado de la salud cardiovascular en un asunto de salud pública.
Este 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha promovida para recordar que cuidar este órgano no depende únicamente de atender una enfermedad cuando aparece, sino también de reconocer los factores que pueden aumentar el riesgo cardiovascular y actuar sobre aquellos que pueden modificarse.
Entre estos factores se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, la inactividad física, una alimentación poco saludable, la obesidad y el consumo nocivo de alcohol. El estrés y la contaminación del aire también hacen parte de los factores relacionados con la salud cardiovascular.
Uno de los principales desafíos es que algunos factores de riesgo pueden desarrollarse durante años sin producir síntomas evidentes. Por eso, conocer los antecedentes familiares y realizar controles médicos periódicos puede ayudar a identificar condiciones como la presión arterial elevada, alteraciones del colesterol o de los niveles de glucosa.
La alimentación es uno de los puntos sobre los que las personas pueden trabajar. La Federación Mundial del Corazón recomienda una dieta variada que incluya frutas, verduras, legumbres y alimentos integrales, mientras se limita el consumo de sal, azúcares y grasas saturadas y trans.
El movimiento también tiene un papel importante. Caminar, montar bicicleta, practicar algún deporte, bailar o realizar otras actividades físicas puede contribuir a mantener un estilo de vida activo. Para la campaña de 2026, la Federación Mundial del Corazón propone precisamente incorporar movimiento, alimentación saludable y atención plena como parte de las acciones para cuidar el corazón.
De igual manera, evitar el tabaco, controlar la presión arterial, mantener bajo vigilancia los niveles de colesterol y glucosa y consultar a profesionales de la salud cuando sea necesario forman parte de una estrategia integral de prevención cardiovascular.
El Día Mundial del Corazón también busca cambiar la percepción de que las enfermedades cardiovasculares son exclusivamente un problema de personas mayores. Los factores de riesgo pueden acumularse a lo largo de la vida, por lo que desarrollar hábitos saludables desde edades tempranas puede formar parte de una estrategia de cuidado a largo plazo.
Más que una fecha para hablar únicamente de enfermedades, esta jornada plantea una oportunidad para prestar atención a uno de los órganos que trabaja de manera continua durante toda la vida. Cuidar el corazón también implica conocer los propios factores de riesgo, realizar controles cuando correspondan y convertir la prevención en parte de la rutina cotidiana.
