Miami, FL, 2 de junio de 2026. Con la llegada del verano, el calor puede llevarle a buscar una bebida fría y refrescante. Sin embargo, antes de elegir la más nueva “bebida milagrosa” que promete hidratarle y darle energía, una experta de University of Florida aclara varios conceptos sobre estas bebidas y sus supuestos beneficios.
Laura Acosta, profesora asociada de Ciencias de los Alimentos y Nutrición Humana del Institute of Food and Agricultural Sciences de UF, explica los mitos más comunes sobre las bebidas de moda para el verano. También aclara varios conceptos erróneos sobre la llamada prehidratación, la idea de consumir líquidos adicionales incluso antes de sentir sed.
Mito: Las bebidas con electrolitos son necesarias para mantenerse hidratado todos los días.
Realidad: Los electrolitos son minerales que ayudan a regular el equilibrio de líquidos, la función nerviosa y la contracción muscular. Sin embargo, la mayoría de las personas que realizan actividades cotidianas no necesitan bebidas con electrolitos añadidos ni suplementos especiales para enriquecer el agua.
Las necesidades de electrolitos aumentan cuando hay sudoración intensa o pérdida significativa de líquidos. Por ello, se recomienda reponerlos durante periodos prolongados de actividad física o exposición al calor. Por ejemplo, si hace ejercicio durante 60 a 90 minutos o más, especialmente en condiciones de altas temperaturas, podría beneficiarse de consumir bebidas con electrolitos.
Mito: El agua alcalina hidrata mejor que el agua común.
Realidad: El pH mide qué tan ácida o básica (alcalina) es una sustancia en una escala del 0 al 14, donde 7 es neutral. El agua pura tiene un pH de 7.
El agua alcalina se obtiene mediante procesos que elevan su pH, ya sea a través de máquinas que utilizan corriente eléctrica o añadiendo minerales. Con frecuencia se promociona como una mejor opción para la hidratación que el agua común.
Sin embargo, el cuerpo humano regula de manera natural y precisa sus niveles de pH, independientemente de lo que se consuma. Hasta ahora, no existe evidencia científica sólida que demuestre que el agua alcalina hidrata mejor que el agua común en personas sanas.
Mito: Las mezclas en polvo para hidratar son mejores que el agua sola.
Realidad: Las mezclas para hidratación se añaden al agua para preparar una bebida con sabor que suele contener electrolitos, carbohidratos (azúcar) para aportar energía y, en algunos casos, vitaminas, cafeína u otros elementos. Piense en ellas como “bebidas deportivas en polvo” que se disuelven en agua. Están diseñadas para favorecer la absorción y retención de líquidos y pueden ayudar a mejorar la hidratación en situaciones en las que el cuerpo pierde líquidos y electrolitos.
Sin embargo, para la hidratación diaria suelen ser innecesarias y su principal desventaja es que pueden aportar un exceso de sodio o azúcar. En general, pueden ser útiles durante el ejercicio prolongado o la exposición a altas temperaturas, por lo que si va a correr al aire libre en un día caluroso de verano, podrían ser una buena opción. También pueden ser útiles durante enfermedades que provocan pérdida de líquidos y electrolitos.
Mito: Las bebidas con cafeína deshidratan.
Realidad: Aunque la cafeína puede aumentar ligeramente la producción de orina, el líquido presente en bebidas como el café o el té generalmente compensa ese efecto.
Los estudios realizados en personas que consumen cafeína de forma habitual no muestran diferencias significativas en el estado de hidratación entre el agua y las bebidas con cafeína. Sin embargo, las dosis muy elevadas de cafeína pueden tener un efecto diurético más pronunciado y las personas que no están acostumbradas a la cafeína podrían notarlo más. Aun así, las bebidas con cafeína deben complementar y no sustituir la ingesta de agua.
Además de desmentir algunos mitos sobre las bebidas, Acosta desea aclarar ciertas ideas erróneas acerca de la prehidratación.
La idea de la prehidratación se basa en cómo el cuerpo regula el equilibrio de líquidos. La sed es una señal, pero no es inmediata. Cuando aparece la sensación de sed, es posible que el cuerpo ya presente un leve estado de deshidratación. Esto resulta especialmente relevante en ciertas situaciones, como el ejercicio prolongado de 60 a 90 minutos o más, los ambientes calurosos o húmedos y la sudoración intensa o pérdida de líquidos. En estos casos, una pérdida de líquidos de apenas 1 al 2% puede afectar el rendimiento y el bienestar.
Esperar a tener sed en estas condiciones puede ser riesgoso, ya que la deshidratación puede agravarse rápidamente. A menudo se aconseja a los deportistas, así como a las personas que trabajan o hacen ejercicio en ambientes de calor, que inicien sus actividades estando bien hidratados y que continúen ingiriendo líquidos a intervalos regulares.
La prehidratación puede ser una estrategia adecuada cuando se planea hacer ejercicio o pasar tiempo en ambientes calurosos. Beber uno o dos vasos de agua con antelación y realizar pausas regulares para hidratarse puede ayudar a sentirse y rendir mejor, además de prevenir complicaciones derivadas de la deshidratación.
